Hay algunos luchadores que por su concepción y estilo, van asociados de manera inherente a un tipo de actitud en su personalidad, y casi nadie concibe un cambio de la misma. Esto ocurre con muchos rudos cuyo giro acaba por fracasar o no resultar efectivo. Caso reciente es el de Roman Reigns, que además fue acompañado de un empuje excesivo que acabó por lastrar lo que siempre debe concebirse como una transición natural para el público.
